El significado De Anarquismo
El significado De Anarquismo
La palabra anarquía viene del griego y está compuesta de la partícula privativa a y de arquía, mando, poder, autoridad. Etimológicamente; pues, la palabra anarquía, que debería escribirse an-arquía, significa estado de un pueblo, o dicho con más exactitud, de un medio social sin gobierno.
Como ideal social y como realización efectiva, anarquía quiere decir una manera de vivir en la cual el individuo, desembarazado dé toda coacción legal y colectiva que tenga a su servicio una fuerza pública no tendrá otras obligaciones que las que le imponga su propia conciencia. Poseerá, por tanto, la facultad de entregarse a las inspiraciones reflexivas de su idea personal; gozará del derecho de intentar todas las experiencias que le parezcan deseables o fecundas; aceptará libremente todos los contratos que le liguen a sus semejantes, siempre de carácter temporal y revocables; y no queriendo hacer sufrir a nadie su autoridad, se resistirá a sufrir la autoridad de otro, sea quien sea. Así, dueño soberano de sí mismo, de la dirección que dé a su vida, de la utilización que haga de sus facultades, de sus conocimientos, de su actividad productora, de sus relaciones de simpatía; de amistad y de amor, el individuo organizará su existencia como mejor le parezca: desenvolviéndose en todos los sentidos a su manera, gozando en todo, de su plena y entera libertad, sin más límites que los señalados por la libertad, plena y entera también, de los demás individuos. Esta manera de vivir implica un régimen social del que está desterrada, de hecho y de derecho; toda idea de salario y asalariado, de capitalista y proletario, de amo y servidor, de gobernante y gobernado.
Se explica que, definida así la palabra anarquía, haya sido, con el tiempo, insidiosamente desviada de su significación exacta; que haya sido tomada en el sentido de <<desorden>>, y que en la mayoría de los diccionarios y enciclopedias sólo
de menciones esa acepción: desorden y sus sinónimos: caos, trastorno, confusión, etcétera. Exceptuando a los anarquistas, todos los filósofos, moralistas y sociólogos, incluso los teóricos de la democracia y los doctrinarios del socialismo, afirman que sin gobierno, sin legislación, sin una fuerza represiva que asegure el respeto a la ley y toda infracción de ésta, no puede haber más que desorden y criminalidad.
Ahora bien; ¿es que no se dan cuenta, moralistas y filósofos, estadistas y sociólogos, del espantoso desorden que, a pesar de la autoridad que gobierna y de la ley que reprime, reina en todas partes? ¿Tan ayunos están de sentido crítico y de espíritu de observación que no advierte que, cuanto más aumenta la reglamentación, y más se estrechan las mallas de la legislación, y más se extiende el campo de la represión, en mayor grado se multiplican la inmoralidad, la abyección, los delitos y los crímenes?
Como ideal social y como realización efectiva, anarquía quiere decir una manera de vivir en la cual el individuo, desembarazado dé toda coacción legal y colectiva que tenga a su servicio una fuerza pública no tendrá otras obligaciones que las que le imponga su propia conciencia. Poseerá, por tanto, la facultad de entregarse a las inspiraciones reflexivas de su idea personal; gozará del derecho de intentar todas las experiencias que le parezcan deseables o fecundas; aceptará libremente todos los contratos que le liguen a sus semejantes, siempre de carácter temporal y revocables; y no queriendo hacer sufrir a nadie su autoridad, se resistirá a sufrir la autoridad de otro, sea quien sea. Así, dueño soberano de sí mismo, de la dirección que dé a su vida, de la utilización que haga de sus facultades, de sus conocimientos, de su actividad productora, de sus relaciones de simpatía; de amistad y de amor, el individuo organizará su existencia como mejor le parezca: desenvolviéndose en todos los sentidos a su manera, gozando en todo, de su plena y entera libertad, sin más límites que los señalados por la libertad, plena y entera también, de los demás individuos. Esta manera de vivir implica un régimen social del que está desterrada, de hecho y de derecho; toda idea de salario y asalariado, de capitalista y proletario, de amo y servidor, de gobernante y gobernado.
Se explica que, definida así la palabra anarquía, haya sido, con el tiempo, insidiosamente desviada de su significación exacta; que haya sido tomada en el sentido de <<desorden>>, y que en la mayoría de los diccionarios y enciclopedias sólo
de menciones esa acepción: desorden y sus sinónimos: caos, trastorno, confusión, etcétera. Exceptuando a los anarquistas, todos los filósofos, moralistas y sociólogos, incluso los teóricos de la democracia y los doctrinarios del socialismo, afirman que sin gobierno, sin legislación, sin una fuerza represiva que asegure el respeto a la ley y toda infracción de ésta, no puede haber más que desorden y criminalidad.
Ahora bien; ¿es que no se dan cuenta, moralistas y filósofos, estadistas y sociólogos, del espantoso desorden que, a pesar de la autoridad que gobierna y de la ley que reprime, reina en todas partes? ¿Tan ayunos están de sentido crítico y de espíritu de observación que no advierte que, cuanto más aumenta la reglamentación, y más se estrechan las mallas de la legislación, y más se extiende el campo de la represión, en mayor grado se multiplican la inmoralidad, la abyección, los delitos y los crímenes?
Khaos- Admin
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Fecha de inscripción: 13/10/2008

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